¿Se privatiza el Censo de Población de Argentina?

Por Nicolás Sacco, Penn State

En este post voy a realizar una lectura del recorrido del proyecto Censo 2020 de Argentina, haciendo hincapié en la última propuesta publicada en agosto 2021, en línea de continuidad con otros escritos de este blog sobre el tema, argumentando que podemos estar en presencia de un proceso de privatización de las estadísticas públicas.

El futuro llegó

Envuelto durante casi todo el año por la pandemia de COVID-19, el operativo de la ronda censal 2020 en Argentina fue pospuesto en distintas ocasiones. Finamente, el Presidente Alberto Fernández dispuso mediante el decreto del 4 de septiembre de 2020, la realización del “Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas Ronda 2020” en todo el territorio nacional.

El anuncio fue realizado frente al Comité Operativo Censal el 18 de agosto de 2021, casi un mes antes de las elecciones primarias de medio término. El Director del INDEC Marco Lavagna, enfatizó la oportunidad dada por la pandemia para incorporar dos aspectos clave: por un lado, un “salto tecnológico”, específicamente la posibilidad de realizar un “e-censo”, y por el otro “introducir el uso de registros administrativos con fines estadísticos”. Por último, remarcó la decisión de realizar, por primera vez en la historia censal moderna de Argentina, un censo de derecho.

A group of people sitting at a table with microphones

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Presentación del nuevo Proyecto Censo 2020, Agosto 2021.

Censo, “icenso”, e-censo

Lo presentado ante el Comité Operativo Censal –compuesto por la Dirección del INDEC, el Gabinete Nacional y las Provincias–, fue resumido en un documento con fecha de publicación en agosto del corriente, y puede consultarse a través de este link. Allí básicamente se proponen varios cambios con respecto a la última prueba piloto, de los cuales voy a resaltar los que, considero, son más relevantes:

  • Aplicación de autoempadronamiento web (denominado “e-censo”).
  • Modalidad por censo de derecho.
  • Recorte significativo al cuestionario censal.

Estos cambios metodológicos y operativos habrían sido formulados, aparentemente, independientemente del equipo técnico encargado de la planificación[1]. Y según la poca información que circula al respecto, la idea del autoempadronamiento habría surgido del propio director del INDEC[2] quien mencionó que antes de su gestión el proyecto censo no estaba sobre la mesa.

Todos estos cambios están relacionados entre sí. Por un lado, en marzo de 2022 estará abierta la posibilidad de completar el censo mediante un cuestionario autoadministrado vía web, a partir de un cuestionario único, sesenta días antes del operativo de barrido censal tradicional de mayo, puerta a puerta, con entrevista directa. Por el otro, se ejecutará un censo de derecho. El argumento oficial para aplicar tal modalidad en la presentación de agosto fue que “todos los países lo llevan a cabo” y que se debe realizar de esa forma para compatibilizar la modalidad de autoempadronamiento, prevista a realizarse sesenta días antes del barrido censal. Y por último, una inquietante cantidad de preguntas eliminadas del cuestionario. Tomando como referencia el cuestionario ampliado propuesto en la segunda prueba piloto, en el cuestionario único presentado en agosto se recortaron: todas aquellas preguntas que requerían respuestas abiertas (las que más costos generan) y otras preguntas cerradas, algunas de estas no recomendadas para ser incluidas, según el informe de la segunda prueba piloto (tal como “religión”). Solo dos incorporaciones se observan: DNI y género.

Hay más cambios, pero merecen otro post. Los lectores interesados en los detalles del nuevo cuestionario único pueden acceder a esta presentación y/o a esta nota).

Criticar con rayo láser, proponer con escoba

Evitando referencias al cuestionario ampliado, que fue propuesto luego de las primeras pruebas piloto realizadas previo a la pandemia de COVID-19, y omitiendo de hecho las recomendaciones alcanzadas en el informe de evaluación cuantitativo de la segunda prueba piloto de 2019, a fines del 2020, Lavagna explica en una entrevista:

“incorporamos algunas preguntas más relacionadas con preguntas que necesitábamos para completar Cuentas Nacionales, esas preguntas económicas que tienen que ver con las actividades, y los tipos de vivienda para poder hacer valorizaciones. Me estoy olvidando seguramente de alguna cosa«[3]

Lo que el responsable del INDEC estaba omitiendo eran al menos dos dimensiones de la realidad social, imprescindibles para comprender el contexto, pero sobre todo para entender la situación social producto de la pandemia: por un lado, fueron eliminadas todas las variables relativas a la dinámica demográfica. Los módulos de fecundidad, mortalidad, y situación conyugal fueron descartados, mientras que el de migración, modificado. Por el otro, algunas preguntas inherentes a la condición socio-ocupacional tales como educación (modificada parcialmente) y ocupación, fueron directamente suprimidas. 

Es decir, el nuevo cuestionario único propuesto implicó un recorte y ajuste en una serie de dimensiones y variables que son clave para entender tanto la dinámica demográfica como los mercados de trabajo. Los argumentos oficiales invocados para realizar estos cambios fueron múltiples: costos, productividad, situación social producto de la pandemia. Además se mencionó al censo de población pensado dentro de “un sistema integrado de fuentes de datos” (proyecto ya previamente concebido por el INDEC, pero apuntalado por la pandemia) y del Proyecto Registro Estadístico de Población (pareo de información con registros administrativos). Al mismo tiempo, se realizó una priorización de temas y la supuesta realización de encuestas específicas [4], de las cuales no se conocen detalles.

Esta propuesta ha sido objeto de debate en foros especializados. Algunos usuarios argumentaron la idea de posponer el censo hasta que retrocediera el efecto social de la pandemia [5], mientras que otros como el Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) caracterizaron de «dramática» la eliminación de variables, tal como las del caso argentino, para los sistemas de información de la región, en particular en el contexto que ya conocemos [6].

¿Privatización en marcha?

Como ya ha sido señalado en otros casos en América Latina una pregunta que se recorta es una pregunta que se privatiza[7], lo que implica de hecho un ataque directo a la estadística pública. Ya que, no contar con una pregunta es una privatización implícita de información pública, porque si un censo o más bien, el organismo oficial de estadística, deja de producir información, alguien va a demandar esa respuesta, y tal demanda sólo puede ser suplida por el sector privado. En el caso de Argentina, como casi todo el resto de América Latina, esto es doblemente preocupante puesto que el sistema de datos y el sistema científico, en particular en ciencias sociales, no cuenta con presupuestos para realizar investigaciones ad-hoc que suplan los vacíos de información que va a dejar el censo 2022, o que pueda dejar el sector público de aquí en adelante. Y en tanto y en cuanto no hayan encuestas planificadas, esto resulta de una privatización. ¿O es que acaso el dinero que falta ahora va a alcanzar para realizar nuevas encuestas a futuro?


Notas

[1] Fuente: XVI Jornadas Argentinas de Estudios de Población de la Asociación de Estudios de Población de la Argentina, Sesión Plenaria: “El escenario actual del próximo Censo Nacional de Población en Argentina”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bzj7Png1Ddo. (Acceso: 25/10/2021).

[2] «Mirá, cuando yo asumí en INDEC el censo no era una posibilidad. Ni bien asumí empecé a poner sobre la mesa de discusión la posibilidad de que hagamos el autoempadronamiento.[…] Entonces, te diría que cuando asumí no había nada. Yo fui quien propuso el e-censo como un tema para trabajar en este censo ».Pág 20. Boletín de AEPA N 67.

[3] AEPA, Boletín 67, pág. 21

[4] Fuente: XVI Jornadas Argentinas de Estudios de Población de la Asociación de Estudios de Población de la Argentina, Sesión Plenaria: “El escenario actual del próximo Censo Nacional de Población en Argentina”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bzj7Png1Ddo. (Acceso: 25/10/2021).

[5] Censos y encuestas no presenciales en América Latina – Serie 3: desafíos para productores y usuarios de proyecciones en épocas de pandemia. Evento organizado por OLAC y la Red Pro-Datos de la Asociación Latinoamérica de Población disponible en este link.

[6] Fuente: XVI Jornadas Argentinas de Estudios de Población de la Asociación de Estudios de Población de la Argentina, Sesión Plenaria: “El escenario actual del próximo Censo Nacional de Población en Argentina”, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bzj7Png1Ddo. (Acceso: 25/10/2021).

[7] Villacis, Byron (2021).»Desgoverno Estatístico», en Censo 2021. Experiências na América do Sul, editado por Chaves Botelho Luanda, 60-74, Rio de Janeiro: SNT-IBGE, 2021. Disponible para su consulta en este link.

[8] http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1669-32482007000200002.

4 comentarios en “¿Se privatiza el Censo de Población de Argentina?

  1. Nicolás, gracias por las reflexiones. Creo que los países de la región realmente pasan por serios problemas en la producción de datos, y los censos de población son el ejemplo mayor. Debemos estar muy atentos. Solo sugiero que al hablar de «una pregunta que se recorta», que esto sea calificado. No creo que sea cualquier pregunta. La verdad si proponemos que ninguna pregunta de censos anteriores no se puede reformular, cambiar, o ser substituída o incluso eliminada en algunos casos, nos ponemos en una «camisa de fuerza», que nos es en favor de un censo de calidad o mismo en favor del argumento discutido. Los recortes no justificados o mal justificados son el problema. O sea, creo que esto no puede ser un «statement» genérico, como parece sugerir en algunas partes del texto.

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    • Gracias Suzana por el comentario. Totalmente de acuerdo con tus observaciones. No me parece ni mal ni bien que se recorten preguntas, se modifiquen, eliminen, etc., que se cambie la modalidad, que se quieran sentar las bases para un sistema estadístico de censos basados en registros, o que se cambie la fecha del censo. También me parece un problema serio es la forma en que se siguen tomando las decisiones por el lado institucional, y por el lado técnico, hacerlo sin pruebas previas “aprovechando” la pandemia, sin argumentos basados en la literatura científica o en la experiencia de los expertos del instituto, la comunidad profesional o los usuarios. Es genérico porque se trata de un texto de divulgación. Ya habrá tiempo para hilar fino. De cualquier manera, no conozco los argumentos que se usaron para quitar las variables que quitaron, más allá de los de la falta de presupuesto.

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  2. Muchas gracias Nicolás por tus reflexiones. Son muy movilizadoras y sobre todo para estar atentos a las decisiones finales que se tomen. Me parece alarmante que se avancen en esas tomas de decisiones, sin cotejarlas con exploraciones y pruebas previas, con consultas a organizaciones y técnicos especializados. Es cierto que es posible modificar y eliminar. La pregunta es ¿cuál es el propósito de esa eliminación?. Si se modifica, que se busca mejorar con esa modificación?. Son preguntas me surgen luego de tu reflexión. Saludos desde Formosa.

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