¿Quiénes son las mujeres sin hijos en Argentina?

Nicolás Sacco, OLAC

Javiera Fanta, IIGG

Hallazgos de investigación recientes[1] en países de ingresos medios y altos muestran un aumento en la cantidad de mujeres sin hijos (nulíparas) a medida que disminuye el nivel general de fecundidad. En este post se describen las características de las nulíparas en el contexto de la disminución de la fecundidad en Argentina para las cohortes de nacimiento 1905-1965 en las etapas finales de su período reproductivo (40-44 años), durante los años 1970 a 2010.

Utilizando datos censales armonizados (la fuente con más variables para hacer este análisis), se describen las características generales en diferentes momentos (años), espacios (regiones) y grupos sociales (educativos y clases sociales).

A diferencia de la experiencia de otras transiciones avanzadas donde es creciente la proporción de mujeres sin hijos, la nuliparidez en Argentina sigue una tendencia inversa para las cohortes más recientes, en particular, en algunos grupos socialmente diferenciados.

Introducción

“La supermamá de Lanús que tuvo dos veces trillizos: una historia de esfuerzo y amor”. Así titula un diario de gran tirada en Argentina una nota reciente que relata la historia de Andrea, mujer de 27 años y madre de seis hijos nacidos de embarazos triples naturales, el primero de ellos ocurrido a sus 16 años y el segundo tan solo ocho meses después de haber dado a luz por primera vez. La crónica apunta a destacar la capacidad de Andrea de superar los obstáculos que enfrenta una madre joven, soltera, de familia numerosa y perteneciente a los sectores populares de la población. Por otro lado, tan solo meses antes de esta publicación, el mismo medio periodístico narra la historia de Carolina –mujer de 53 años, profesional, hija de padres progresistas– bajo el título “No tengo el chip de la maternidad”. Habiendo concluido su período reproductivo, esta mujer señalaba las razones que la motivaron a subvertir el mandato de la maternidad y cómo esta elección le permitió continuar instruyéndose y dedicar más tiempo a la vida en pareja.

En las últimas décadas, el supuesto social de que el deseo de los niños es prácticamente universal se cuestiona cada vez más y las actitudes sociales hacia no tener hijos se han vuelto más aceptadas (ver por ejemplo este documental y los interesantes comentarios que contiene), pero a la vez, se observan tendencias contrapuestas, en el sentido de una revalorización brutal de la maternidad, tal como señala Beatriz Gimeno ¿Cómo se expresan estas tendencias en términos demográficos en la Argentina?

¿Un caso atípico?

En base a la experiencia europea, las primeras poblaciones en experimentar la transición demográfica mostraban a la fecundidad negativamente relacionada con la ‘modernidad’. Investigaciones comparativas sobre la nuliparidez en contextos de baja fecundidad revelan que a medida que desciende el nivel de la fecundidad, la proporción de mujeres sin hijos aumentan. Países y sub-regiones con altos niveles de desarrollo y menores niveles de fecundidad deberían, por ende, ser caracterizados por altos niveles de nuliparidez.

Habida cuenta de las tendencias pasadas de los niveles de fecundidad en América Latina desde principios de los años setenta (hacia un régimen de baja fecundidad) y de los cambios económicos (hacia niveles crecientes de desigualdad socioeconómica), deberíamos esperar encontrar mayores niveles de nuliparidez en las regiones más desarrolladas y niveles más bajos en las menos desarrolladas.

Según el Gráfico 1, llamativamente, en la Argentina la proporción de mujeres sin hijos, al final de su etapa reproductiva (40-44 años) era de 11,2% en 1970. Este universo creció entre 1970-1980 y se mantuvo en el mismo nivel en 1991. Esta subpoblación es menor en las cohortes nacidas en los años 1955-60, cayendo su proporción al 9,7% hacia 2001, y aumentando al 11,3 al final del periodo de observación, 2010.

Gráfico 1. Proporción (%) de mujeres nulíparas (a la edad 40-44 años) por año y cohorte. Argentina, 1970-2010

imagen-1

Fuente: elaboración propia en base a censos de población, 1970-2010.

No hay que olvidar que en América Latina, es conocido el hecho de que el ritmo de descenso de la fecundidad adolescente no acompañó la caída general de la fecundidad, factor que coexiste con estos estos niveles de nuliparidez.

A su vez, estas tendencias no se dieron por igual en las distintas regiones geográficas. De acuerdo al Gráfico 2, las regiones con mayor desarrollo relativo (ordenadas de izquierda a derecha), muestran una proporción mayor de nuliparidez, siendo el Gran Buenos Aires quien lo encabeza y la región Nordeste, quien ostenta los menores niveles.

Gráfico 2. Proporción (%) de mujeres nulíparas (a la edad 40-44 años) por región. Argentina, 1970-2010.

imagen-2

Fuente: elaboración propia en base a censos de población, 1970-2010.

Si se observa este grupo de acuerdo a su nivel educativo, las tendencias son similares al observar el total, en el sentido de decrecientes niveles de nuliparidez a medida que transcurre el tiempo, aunque diferenciales de acuerdo a niveles. El nivel educativo Alto muestra un leve ascenso en el lapso 2001-2010, mientras que los niveles Medio y Bajo son sistemáticamente descendentes.

Cabe notar que los sectores altos en 2010 tienen un importante peso relativo dentro de la población de mujeres 40-44, haciendo que el porcentaje promedio de nulíparas se acerque bastante al de las mujeres con Nivel Alto. En 1980 el porcentaje promedio estaba 9 puntos por debajo del de las más educadas; en 2010 es 3. Posiblemente esto deba a un efecto composición por el  aumento de mujeres con secundaria completa y más.

Gráfico 3. Proporción (%) de mujeres nulíparas (a la edad 40-44 años) por nivel educativo. Argentina, 1970-2010.

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Fuente: elaboración propia en base a censos de población, 1970-2010.

La situación conyugal y las clases sociales muestran a su vez (Gráfico 4 y 5, respectivamente), resultados poco ortodoxos: una gran disminución de la proporción de mujeres sin hijos en las solteras entre 1991 y 2001 y niveles estables (bajos) en las unidas o alguna vez unidas y una disminución de la nuliparidez en todas las clases sociales en el periodo 1980-2001.

Gráfico 4. Proporción (%) de mujeres nulíparas (a la edad 40-44 años) por situación conyugal. Argentina, 1970-2010.

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Fuente: elaboración propia en base a censos de población, 1970-2010.

 

Gráfico 5. Proporción (%) de mujeres nulíparas (a la edad 40-44 años) por clase social. Argentina, 1970-2010

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Fuente: elaboración propia en base a censos de población, 1970-2010.

A partir de estas observaciones, distintas líneas de trabajo y profundización caben. No soló en lo que respecta a un análisis más en detalle y comparativo de estas tendencias, en conjunto con la amplia gama de estudios que se están llevando a cabo al respecto de este tema, sino también en cuando al debate sociológico de este fenómeno: ¿qué consecuencias sociales puede conllevar esta dinámica? ¿Son diferenciales los niveles de cohesión social en  contextos que experimentan  distintos niveles y características de nuliparidez?

Notas técnicas

Los datos sobre nuliparidez derivan de los censos de población de 1970 a 2010. En base a la información provista por el Total de Hijos Nacidos Vivos, considerando el universo de mujeres de 14 años o más, fueron calculadas las tasas específicas de nuliparidez por edad o Tasa de Nuliparidad por edad, según la fórmula:

donde Ni representa el número de mujeres sin hijos en el grupo de edad i y Mi representa el total de población de mujeres en el grupo i.

Las mujeres en el grupo de edad 40-44 años que declararon ser nulíparas fueron considerados el universo de análisis. Al tomar este grupo de edad, si bien no ha completado su periodo reproductivo, se evitan problemas de declaración de la cantidad de hijos nacidos vivos en mujeres de mayor edad (más de 45 años).

Las clases sociales fueron construidas en base al esquema de clases de Torrado, asignado la categoría cada mujer de acuerdo la posición de clase del jefe/a de hogar. Las regiones fueron armonizadas de forma tal de ser comparables en el tiempo de acuerdo a los criterios estadísticos del INDEC mientras que los niveles educativos fueron agrupados en las siguientes categorías: Nivel Bajo (menos de Primaria completa); nivel Medio (Primaria completa); Nivel Alto (secundaria completa y más).

Aclaración: este trabajo se trata de una investigación en plena elaboración y se encuentra en revisión. Comentarios, sugerencias, críticas, bienvenidas. Se ruega no citar hasta tanto se publique el artículo final.

[1] Ver por ejemplo los artículos compilados en este libro, o para el caso español este trabajo o para América Latina, este artículo, por sólo mencionar algunos.

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