Censos y mediciones demográficas para poblaciones o áreas pequeñas

por: B. Piedad Urdinola

Los censos, por definición, son la única operación estadística que cubre la totalidad de un territorio nacional. A diferencia de cualquier otra medición tipo encuesta que, gracias a la efectividad de las técnicas de muestreo, no requieren visitar y recolectar información de todos los rincones de un país para inferir información sobre la totalidad. De allí, la importancia de un censo nacional de población que no sólo provee las características socioeconómicas y demográficas para el total nacional, sino que también recopila estos datos para los habitantes de los municipios más apartados o las poblaciones minoritarias, casi siempre olvidadas. Son precisamente estas dos poblaciones las que conocemos en demografía como población en áreas pequeñas. Si bien el término se acota originalmente para áreas geográficas pequeñas, hoy en día también se utiliza para poblaciones pequeñas en tamaño que pueden o no estar distribuidas a lo largo y ancho de un país, por ejemplo quienes hacen parte de una minoría étnica, racial, religiosa o que pueden ser categorizados por cualquier otra razón, como la población desplazada interna a causa de un conflicto.

Los censos se convierten, entonces, en la única fuente consistente que tenemos en la actualidad para la medición de estadísticas de población simultánea de todas las áreas pequeñas. Si bien la demografía busca conocer los patrones de grandes poblaciones y la mayoría de teorías que se han desarrollado funcionan mejor para mayor tamaño, las demandas del presente siglo nos vuelcan hacia las áreas pequeñas. La planeación regional genera esta necesidad de obtener indicadores sociales, económicos y demográficos para los territorios subnacionales en niveles inferiores a los de las provincias y las sociedades actuales, cada vez más incluyentes, se preocupan por generar la información de las minorías y revelar sus carencias y potencialidades. Es importante aclarar que la medición para estas áreas pequeñas en la mayoría de los casos no cuentan ni con la infraestructura ni con la capacidad técnica para generar y analizar este tipo de mediciones, de allí que la única fuente con la que contamos sean las mediciones de los censos nacionales de población.

La sola producción de los conteos de población para áreas geográficas pequeñas nos permite estimar tasas demográficas y, por ejemplo, analizar los patrones de las tasas de homicidios de hombres jóvenes como se muestra en los siguientes mapas tomados de Urdinola et al. (2017) (https://revistas.unal.edu.co/index.php/rcg/article/view/55429/pdf), que reflejan el crecimiento desmedido de dichas tasas por municipios en Colombia durante la década más violenta en su historia. Los atlas presentan las tasas por municipios en una escala de blanco a negro, siendo los más ennegrecidos aquellos con mayores homicidios y por tanto con mayores niveles de violencia. Este sencillo indicador refleja la intensidad del conflicto armado interno del país y la expansión del mismo, que semeja bastante un modelo de contagio, similar al que utilizan los epidemiólogos en las enfermedades infecto-contagiosas y permiten identificar las poblaciones vulnerables al respecto.

Tasas estimadas de homicidios de hombres jóvenes (15 a 44 años) para Colombia

1990-93                                                                     2006-09

 

Fuente: Tomado de Urdinola, B.P., Torres Avilés, F. and Velasco, J.A., 2017. The Homicide Atlas in Colombia: Contagion and Under-Registration for Small Areas. Cuadernos de Geografía-Revista Colombiana de Geografía, 26(1), pp.101-118.

De la misma manera, los censos permiten generar información para otros indicadores demográficos como tasas de fecundidad adolescente, tasas de mortalidad infantil o materna, todos ellos indicadores que los países adscritos a Naciones Unidas se han comprometido a reducir en el marco de los y que cobran importancia en áreas subnacionales si se quiere optimizar estos procesos de control de las mismas. Tanto numeradores como denominadores de estas tasas se obtienen de un censo de población a nivel nacional, pues nos permiten hacer estimaciones indirectas cuando la población de los registros de defunción son deficientes para la mortalidad materna o la infantil. Sin embargo, la estimación para áreas pequeñas a partir de las técnicas demográficas tradicionales no son confiables, de allí la necesidad de trabajar en nuevas metodologías que nos permitan utilizar esta misma fuente de información, que sigue siendo la única con la que contamos para la medición de áreas pequeñas.

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