¿Cuál es la mejor manera de preguntar la edad en un censo de población?

por Mathías Nathan, Nicolás Sacco y Gabriel Mendes Borges, OLAC

Uno de aspectos básicos del análisis de una población es conocer su distribución por edad. El censo de población es la fuente principal para obtener ese insumo de información en distintos momentos del tiempo. Sin embargo, existen varios elementos que pueden afectar negativamente la calidad de este dato. Uno de los problemas habituales, largamente constatado y documentado, es el relativo a la declaración de la edad. Su arista más visible es cierta atracción por manifestar edades terminadas en 0 y 5.

El objetivo de este post es comentar someramente las características de los problemas en la declaración de la edad en los censos de población y discutir su incidencia en los países de América Latina. Varios trabajos han documentado las mejoras que ha experimentado la región en esta materia, por lo que nos detendremos en la revisión de las modalidades de relevamiento de la edad en los cuestionarios censales durante las últimas dos décadas. Como se verá más adelante, uno de los cambios sustantivos ha sido la inclusión creciente de la indagatoria de la fecha de nacimiento, aspecto que abre la puerta a la discusión sobre cuál es la mejor manera de obtener un dato de buena calidad (en este caso, la edad) a través del censo. El post finaliza con unas breves reflexiones en torno a este último punto.

La obsesión por la edad en la labor de l@s demógraf@s

Es probable que no exista otro investigador social (o investigador a secas, o tan solo “persona”) más preocupado por la variable edad que aquel proveniente del campo de la demografía. La edad ha sido, desde los inicios de la disciplina, una dimensión central para el estudio de la composición de una población y sus determinantes.

El análisis demográfico conlleva, a su vez, un fuerte trabajo de evaluación de los datos recolectados a través de distintas fuentes. En este campo es que los demógrafos han dado muestras de su empeño por evidenciar un tipo específico de regularidades: aquellas que inciden sistemáticamente en la bondad de la información que se produce y que impactan negativamente sobre sus niveles de precisión y confiabilidad. Por todo ello, la evaluación de la calidad de los datos sobre la edad ha sido discutida por décadas, convirtiéndose, eventualmente, en una tarea habitual de las oficinas nacionales de estadística y uno de los componentes fundamentales de la evaluación general sobre la calidad y cobertura del operativo censal.

“Tengo 35 años. Mi pareja es mayor que yo: tiene 40… perdón, 45 años”

Uno de los errores habituales que se pueden encontrar en la variable edad es la preferencia de dígitos o el redondeo del dígito final en cero o cinco. Este error forma parte de los problemas en la declaración de la edad, cuyas causas generalmente responden a un error de cálculo o desconocimiento de la edad de la persona sobre la que se está reportando la información. Este suele ser un error frecuente en los censos de población, si bien su intensidad y características varían en función del país y año considerado. Un ejemplo paradigmático de los problemas asociados a la atracción y repulsión de dígitos en la edad está presente en el Manual II de Naciones Unidas (1955). Allí se presenta la estructura por sexo y edad de Turquía en 1945, en el formato clásico de una pirámide de población. Basta observar dicha pirámide unos pocos segundos para constatar la existencia de un número inusual de personas en edades que son múltiplo de cinco y, en oposición, un número relativamente pequeño en otras edades (fundamentalmente las terminadas en uno y nueve). Asimismo, las fuerzas de atracción por las edades terminadas en cero y cinco aparecen de manera más marcada entre las mujeres, una característica que se ha observado con regularidad en los relevamientos censales.

Pirámide Turquía 1945

Además de las posibles inconsistencias en la estructura por edad de la población, los problemas de la mala declaración pueden también perturbar el cálculo de tasas demográficas y otros indicadores, y afectar negativamente el resultado de estimaciones y proyecciones de población. Por ello, en la medida que los problemas asociados a la declaración de la edad pueden ser mitigados, la información recogida y disponible resultará de mayor calidad.

Una de las estrategias usadas por los demógrafos para minimizar los errores por mala declaración de edad es clasificar la población en grupos quinquenales. Esa técnica es eficiente si la población y los patrones de los errores son parecidos entre grupos de edad consecutivos. Sin embargo, si esos requisitos no se cumplen, como en el caso de los adultos mayores, los errores de declaración pueden causar importantes distorsiones incluso en los grupos quinquenales.

Si bien la edad (en años cumplidos) es relevada habitualmente en los censos mediante una pregunta directa, para obtener informaciones más precisas desde Naciones Unidas también se recomienda preguntar la fecha de nacimiento “siempre que lo permitan las circunstancias” (Naciones Unidas, 2010). Existe además considerable evidencia sobre las bondades de la inclusión combinada de la edad y la fecha de nacimiento para lograr mejoras significativas en la calidad de la edad declarada (Hobbs 2004). Ahora bien, ¿por qué no preguntar exclusivamente la fecha de nacimiento entonces? Antes de entrar en esa discusión, veamos primero cómo se encuentran los países de América Latina en este tema.

La inclusión de la fecha de nacimiento en los censos latinoamericanos

Como se observa en la tabla que se presenta debajo, la mayoría de los censos realizados en América Latina durante la ronda 2010 incorporaron de manera conjunta la indagatoria sobre la edad y la fecha de nacimiento. Fueron diez entre los quince países que realizaron sus censos en este período: Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Cuatro de estos países lo hicieron exclusivamente durante la ronda 2010 (Argentina, Costa Rica, Ecuador y Uruguay); otros cuatro (Colombia, El Salvador, Guatemala y Nicaragua) todavía no han llevado a cabo sus censos aunque ya habían incluido la fecha de nacimiento previamente en sus cuestionarios censales.

PAÍS

RONDA 2000

RONDA 2010
Año Preguntas Año

Preguntas

Argentina 2000 ¿Cuántos años tiene? 2010 ¿Cuántos años tiene? (en años cumplidos)
Fecha de nacimiento
Bolivia 2001 ¿Cuántos años cumplidos tiene? 2012 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
Brasil 2000 Qual é o mês e o ano do seu nascimento? 2010 Qual é o mês e o ano do seu nascimento?
Qual era a sua idade em 31 de julho de 2000? (Se mês ou ano em branco)

Qual era a sua idade em 31 de julho de 2010?

Chile 2002 ¿Cuántos años cumplidos tiene? 2012 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
2017 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
¿En qué mes y año nació?
Colombia 2005 ¿Cuál es la FECHA de nacimiento de…?
¿Cuántos años CUMPLIDOS tiene…?
Costa Rica 2000 ¿Cuántos años cumplidos tiene…? 2011 ¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)?
¿En qué fecha nació (nombre)?
Cuba 2002 ¿Cuál es su fecha de nacimiento y edad en años cumplidos? 2012 ¿Cuál es su fecha de nacimiento y edad en años cumplidos?
Ecuador 2001 ¿Cuántos años cumplidos tiene? 2010 ¿Cuántos años cumplidos tiene (…)?
¿Cuál es el mes y el año en que nació (…)?
El Salvador 2007 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
¿En qué fecha nació?
Guatemala 2002 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
¿En qué fecha nació?
Honduras 2001 ¿Cuántos años cumplidos tiene? 2013 ¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)?
México 2000 ¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)? 2010 ¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)?
Nicaragua 2005 ¿Cuántos años cumplidos tiene (…)?
¿En qué fecha nació (…)?
Panamá 2000 ¿Qué edad tiene en años cumplidos? 2010 ¿Qué edad tiene en años cumplidos?
¿En qué fecha nació? ¿En qué fecha nació?
Paraguay 2002 ¿Cuántos años cumplidos tiene? 2012 ¿Cuántos años cumplidos tiene (Nombre)?
¿En qué fecha nació (Nombre)?
Perú 2007 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
Puerto Rico 2000 ¿Cuál es la edad de la Persona X (al 1 de abril de 2000) y cuál es su fecha de nacimiento? 2010 ¿Cuál es la edad de la Persona X (al 1 de abril de 2010) y cuál es su fecha de nacimiento?
República Dominicana 2002 ¿En qué fecha nació (nombre)? 2010 ¿En qué fecha nació (nombre)?
¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)? ¿Cuántos años cumplidos tiene (nombre)?
Uruguay 2011 ¿Cuántos años cumplidos tiene?
¿Cuál es su fecha de nacimiento?
Venezuela 2001 ¿Cuál es su fecha de nacimiento y edad cumplida en años? 2011 Fecha de Nacimiento

Edad cumplida

Fuente: Elaboración propia a partir de la revisión de los cuestionarios censales de las rondas 2000 y 2010.

Varios estudios dan cuenta de las mejoras experimentadas por los países latinoamericanos en la mitigación de los problemas de atracción y repulsión de dígitos en la edad relevada en los censos, fundamentalmente en aquellos que ostentaban problemas severos en esta materia (Chackiel y Macció 1978; Del Popolo 2000; Horjales, Koolhaas y Nathan 2012; Kamps 1976; Manzel y otros 2012; Pimienta y Bolaños 1999; Romero y Freitez 2008). De todos modos, no es posible afirmar que dichos problemas se han ido diluyendo en la región únicamente por efecto de la incorporación de la fecha de nacimiento. Sería poco serio sostener una afirmación tan simplista y carente de sustento empírico, en tanto seguramente existan otros tantos factores explicativos detrás de este cambio, como las mejoras en los niveles de alfabetización de la población, una mayor importancia de la edad para los individuos en lo relativo al acceso a bienes y sevicios, el ejercicio de derechos y la asignación de roles sociales, y la mayor precisión de los sistemas de relevamiento de información, entre otros posibles factores. No obstante, sí se puede afirmar que las oficinas de estadística de la región han realizado esfuerzos conducentes a lograr un dato de la edad de mayor calidad, haciéndose eco de las recomendaciones en esta materia. Dentro del abanico de experiencias nacionales que es posible identificar en la región, hay tres que pueden resultar útiles para una discusión en mayor profundidad.    

En primer lugar, la experiencia reciente de Argentina ha permitido constatar que la inclusión combinada del procedimiento directo (la pregunta por la edad) y el indirecto (la fecha de nacimiento) tuvo un impacto positivo (Sacco, en prensa). Si bien la verificación de la consistencia entre la edad y la fecha de nacimiento, tanto en campo como de forma automática al momento del procesamiento de datos, pudo ser factor clave para explicar la robustez de los datos, se desconoce en qué magnitud jugó un papel importante la imputación. A pesar de lo anterior, el desempeño del Censo 2010 frente a los censos anteriores, que no contaron con la fecha de nacimiento, no mostró índices de calidad sustantivamente superiores. Hay que tener en cuenta que si bien el procedimiento indirecto es más preciso, por lo que asegura mayor exactitud, puede ser más difícil de captar en determinados grupos de personas. La robustez de los datos puede haberse producido en detrimento de un probable aumento de la extensión promedio de las entrevistas en este módulo (ya que es factible que sea más dificultoso para los informantes brindar con rapidez la información sobre la fecha nacimiento) y de un eventual costo adicional posterior de procesamiento de la información sobre la fecha de nacimiento. 

Una modalidad interesante fue la que se aplicó en el Censo 2010 de Brasilevaluada además como una experiencia exitosa. Previo al operativo censal, en una de las pruebas piloto, se evaluó el orden de las preguntas de edad y fecha de nacimiento. El porcentaje de inconsistencias en el caso en que se preguntó la edad antes de la fecha de nacimiento fue más alto (11,1%) que la inconsistencia cuando se preguntó primero el mes y año de nacimiento (5,7%), lo que llevó IBGE a adoptar el segundo formato (IBGE, 2013). Las pruebas-piloto también demostraron fatiga de los encuestados al responder dos informaciones tan relacionadas. Basado en esa experiencia de campo, se decidió preguntar primero por el mes y año de nacimiento de las personas, y solo en caso de desconocer uno de eso dos datos, después de “agotados todos los esfuerzos”, se consultaba la edad. Los resultados del Censo 2010 señalan que el 95% de la población declaró mes y año de nacimiento, por lo que fue necesario preguntar directamente por la edad solamente al 5% restante.

Por último, de la experiencia reciente de Uruguay (Censo 2011) se puede obtener evidencia en el mismo sentido. El patrón de atracción de dígitos en la edad declarada se mitigó fuertemente con la introducción de la fecha de nacimiento en el cuestionario censal y su verificación automática en la PDA con la edad del entrevistado (Horjales, Koolhaas y Nathan 2012). Evidencia similar se encontró para el censo de Colombia 2005 (ver DANE 2008). No obstante, la revisión del caso uruguayo también deja prendidas algunas luces amarillas: hay que tener en cuenta que este sistema puede perturbar el flujo de la entrevista y extender su duración, aspecto central en un censo de población. La verificación automática puede resultar incluso excesivamente rígida para la labor del censista, en tanto deberá sortear aquellos casos donde la información no pueda recabarse de manera fiel. En este sentido, deben preverse los mecanismos necesarios para contemplar situaciones donde se reporten datos ignorados e inconsistentes, evitando de esa manera que resulte tentador para el empadronador realizar un ajuste de la información en campo (Horjales, Koolhaas y Nathan 2012).

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de preguntar la edad en un censo de población?

¿Vale la pena preguntar la fecha de nacimiento en los censos? Sí. La evidencia internacional y las experiencias nacionales de los últimos años indican que ello redunda positivamente en la calidad de la edad declarada. Asimismo, la incorporación de tecnología para la captura automática de datos en campo permite una mayor eficiencia del uso de la fecha de nacimiento, mediante el cálculo automático de la edad de la persona y el chequeo de inconsistencias con otras variables del cuestionario censal. En particular, la fecha de nacimiento debería ser incluida en los conteos de población, ya que es en este tipo de operativos donde las deficiencias en el relevamiento de la edad se hacen más evidentes (Horjales, Koolhaas y Nathan 2012; Pimienta y Bolaños 1999). Es también muy útil en el caso de censos continuos, ya que permite realmente encontrar la edad a mitad de período.

La variable fecha de nacimiento también tiene un potencial interesante para el apareamiento de los microdatos censales con otras bases de datos, como por ejemplo registros administrativos, así como para su utilización en estudios longitudinales a través del seguimiento de cohortes reales en sucesivas rondas censales. Además, permite realizar un cálculo más preciso de las edades (o incluso el cálculo de edades exactas) a la que se experimentaron un conjunto de eventos pasados que suelen ser indagados a través de los censos (migración, nacimiento del primer y último hijo). Para aprovechar este potencial, sería necesario que los censos recogieran la fecha completa (día, mes y año), aunque esta opción trae aparejada el problema en torno al resguardo de la identidad de las personas censadas. Este es un aspecto que requiere mayor discusión.

¿Vale la pena preguntar la fecha de nacimiento y la edad, o es suficiente preguntar únicamente la fecha? ¿Qué dato es más fácil de recordar? Como se pudo apreciar en la tabla presentada más arriba, la variedad de modalidades existentes a la hora de relevar la edad de la población en América Latina da cuenta de lo lejos que se está de un consenso en torno a este tema. Para la próxima ronda censal, las oficinas de estadística deberían probar distintas formas de relevamiento durante la etapa de testeo y censo piloto. Si eso no fuese posible, debería adoptarse los casos que fueron exitosos en la experiencia de otros países, dependiendo de la infraestructura y la tecnología con la que se cuente para llevar a cabo el operativo censal. Más allá de la modalidad a adoptar, vale resaltar la importancia de llevar adelante una adecuada capacitación de los censistas para minimizar aquellas prácticas que tienen un efecto adverso sobre el registro de la información recolectada durante el operativo censal.

Referencias

Chackiel, J. & Macció, G. (1978), Evaluación y corrección de datos demográficos. “VI. Análisis de la población por edades”. Serie B, N° 39. Santiago de Chile: CELADE.

DANE (2008), Calidad en la declaración de la edad, en el Censo General 2005. Estudios Postcensales, N° 3. Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Bogotá, Colombia.

Del Popolo, F. (2000), Los problemas en la declaración de la edad de la población adulta mayor en los censos. CELADE, Serie Población y Desarrollo Nº 8. Santiago de Chile: CEPAL.

Hobbs, F. (2004), Age and Sex Composition. En Siegel, J. & Swanson, D. (Eds.), The Methods and Materials of Demography, Cap. 7, 125-174. Elsevier: Academic Press.

Horjales, R., Koolhaas, M. & Nathan, M. (2012). Análisis de la calidad de la edad declarada en los censos de población de Uruguay. V Congreso de ALAP.

IBGE (2013). Metodologia do Censo Demográfico 2010. Vol. 41 da Série Relatórios metodológicos. Rio de Janeiro. Documento disponible en: http://biblioteca.ibge.gov.br/visualizacao/livros/liv81634.pdf

Kamps E. J. (1976), La declaración de la edad en los Censos de Población de la América Latina; exactitud y preferencia de dígitos en los Censos de 1950, 1960 y 1970. San José, Costa Rica: CELADE.

Manzel, K., Baten, J. y Stolz, Y. (2012), “Convergence and divergence of numeracy: the development of age heaping in Latin America from the seventeenth to the twentieth century”. The Economic History Review 65(3): 932-960.

Naciones Unidas (1955), Manual II. Métodos para evaluar la calidad de los datos básicos destinados a los cálculos de la población. Estudios sobre Población, N° 23, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, ST/ESA/SER.A/81. Nueva York: Naciones Unidas.

Naciones Unidas (2010) , Principios y recomendaciones para los censos de población y habitación. Revisión 2, Serie M No. 67/Rev.2.  Nueva York: Naciones Unidas.

Pimienta, R. & Bolaños, M. (1999), La declaración de la edad: un análisis comparativo de su calidad en los censos generales de población y vivienda. Documentos de Investigación, N° 33, EL Colegio Mexiquense.

Romero, D. & Freitez, A. (2008), Problemas de calidad de la declaración de la edad de la población adulta mayor en los censos de América Latina de la ronda del 2000. Trabajo presentado en el III Congreso de la Asociación Latinoamericana de Población, Córdoba-Argentina, 24 al 26 de setiembre de 2008. Documento disponible en: http://www.alapop.org/docs/publicaciones/investigaciones/AdultoMayor_ParteI-4.pdf

Sacco, N. (en prensa). “Sexo y edad en la experiencia censal moderna”. Revista Latinoamericana de Metodología de la Investigación Social.

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