¿Se acabaron los conteos intercensales de población en Latinoamérica? ¿Qué hacer ahora?

Gabriel Borges, OLAC

Los Censos de Población y Vivienda en Latinoamérica, a pesar de la irregularidad con que se han llevado a cabo, normalmente ocurren con una periodicidad de cerca de diez años.

La necesidad de contar con informaciones sociodemográficas actualizadas en el periodo intercensal hizo que algunos países adoptaran los conteos de población.

Los conteos son operaciones semejantes a los censos, pero tienden a ser más simples y tener un cuestionario más corto, una vez que un número reducido de preguntas es suficiente para responder a sus principales objetivos, que es actualizar las proyecciones y estimaciones de población, así como los datos sobre el tamaño,mexico-brasil la composición y la distribución territorial de la población.

Además de ofrecer esos datos demográficos actualizados, los conteos pueden servir también para proporcionar informaciones temáticas específicas donde no hay registros administrativos de calidad. Los conteos tienen la ventaja de ser una operación universal, proveyendo información a niveles más desagregados que los obtenidos desde las encuestas por muestreo.

Este artículo describe y compara las experiencias de Brasil y México en la realización de los conteos en las décadas de 1990 y 2000, y las estrategias adoptadas en la década de 2010.

Brasil

El Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE) llevó a cabo dos conteos intercensales de población, en 1996 y en 2007.

El Conteo de 1996 fue realizado con el principal objetivo de apoyar la actualización de las estimaciones de población a nivel municipal, frente a la creciente demanda de información detallada sobre esos niveles geográficos, necesarios para la planificación y evaluación de políticas públicas.

En la década de 2000, por razones de naturaleza presupuestaria, el conteo que estaba inicialmente previsto para 2005 ocurrió en 2007. Por esa misma razón, ese relevamiento fue parcial, contando cerca de 97% de los municipios brasileros, pero solamente 60% del total de la población del país.

A pesar que los conteos presentaron niveles de omisión más altos que los observados en los censos, sus resultados fueron exitosamente utilizados en las estimaciones de población de los municipios brasileños, hasta el momento en que surgieron nuevas informaciones de los censos.

El Conteo de la Población de 1996, probablemente por haber sido un conteo total y no parcial como el de 2007, tuvo, adicionalmente, utilización de sus resultados en otras áreas, por ejemplo en migración y educación.

Los resultados del Conteo de la Población 2007 fueron utilizados más modestamente por parte de los usuarios.

Los niveles de omisión más altos que en los censos pueden ser justificados, al menos parcialmente, por el menor tiempo de planificación y mayores problemas financieros de los conteos.

El IBGE había planeado un Conteo de la Población para el período intercensal 2000-2010. Debido a nuevas demandas, se estaba planeando un cuestionario más completo, basado en el cuestionario básico del Censo 2010.

Inicialmente previsto para 2015, el conteo fue aplazado para 2016 y luego cancelado, nuevamente por restricciones presupuestarias.

México

Los Conteos de Población y Vivienda de México fueron realizados en 1995 y 2005.

En el Conteo de 1995 se combinaron la enumeración exhaustiva de la población, como en un censo, y la encuesta, con un cuestionario específico en cada uno de ellos.

El Conteo de 2005 tuvo un cuestionario mucho más extenso que el de 1995 y que los de Brasil, de modo que sus resultados fueron extensamente explotados en los distintos tópicos investigados.

Para la década de 2010, los trabajos iniciales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) apuntaron a la realización de un conteo de población y vivienda, pero la Junta de Gobierno del INEGI tomó la decisión de no realizarlo. Sin embargo, se llevó a cabo una encuesta que permitiera atender a las principales demandas de información estadística, en un contexto de optimización de los recursos. De esta manera, el INEGI valoró que la opción para actualizar la información demográfica y socioeconómica de México en el periodo intercensal era no hacer un conteo, que sería universal, sino realizar una encuesta muestral de cobertura temática amplia.

La Encuesta Intercensal 2015 fue realizada y sus resultados definitivos fueron recientemente publicados.

¿Qué hacer ahora?

Los institutos oficiales de estadística de Brasil (IBGE) y México (INEGI) habían planeado la realización de un conteo de población y vivienda, pero no lo realizaron por falta de recursos. Es decir que la decisión final fue que, considerando los respectivos contextos, no valía la pena la inversión, dados los posibles usos a que se lo darían a los resultados.

Estos dos ejemplos muestran, primeramente, la necesidad de que se garanticen recursos para la realización de los censos de la Ronda 2020. Eso depende de una acción conjunta de toda la sociedad, con organización por parte de los institutos de estadística, juntamente con un trabajo de los académicos, instituciones y usuarios en la sensibilización de los gobiernos sobre la importancia de estadísticas públicas de calidad, donde los censos desempeñan un papel central.

En segundo lugar, la pregunta es qué hacer ahora, una vez que no tenemos más los conteos intercensales.

En el caso de México, donde se lo hizo la Encuesta Intercensal 2015 se debe preguntar, evaluando la calidad y la usabilidad de sus resultados, si es suficiente para atender a las demandas de informaciones actualizadas a los niveles geográficos de interés en los períodos intercensales. Basado en esa discusión, se debería preguntar: ¿es la Encuesta Intercensal (que no es completa como un censo o conteo, pero tiene una muestra significativamente más larga que las encuestas de hogares tradicionales) un caso de suceso a ser seguido por otros países que deseen actualizar sus informaciones sociodemográficas?

En el caso de Brasil, la situación es más compleja. A pesar de la importancia de los conteos intercensales, está definido que no se hará el conteo, ni tampoco una encuesta especial para atender a las demandas. Las principales encuestas de hogares del país (PNAD y PNAD Continua) ofrecen una serie de informaciones importantes, pero no con el nivel de desagregación geográfica deseado.

Además, la elaboración de estimaciones de población dependía de un conteo intercensal. El método utilizado por el IBGE parece funcionar bien para periodos cortos de tiempo, pero las incertidumbres en las estimaciones se amplían significativamente cuando se alarga la distancia desde el último censo. ¿Hay otros métodos y fuente de dados confiables para solucionar ese problema?

¿Cómo van hacer los gobiernos locales para planificar y evaluar sus políticas sin información confiable sobre la población y sus principales características?

Los casos de Brasil y México son apenas dos ejemplos. La decisión de realizar o no un conteo depende de factores que son específicos a cada país (vea la discusión sobre periodicidad de los censos en Chile), incluyendo aspectos político-administrativos, los usos que se dan a los resultados, la estructura de la población y la velocidad de los cambios demográficos, la disponibilidad y la calidad de los registros administrativos, entre otros. Esas cuestiones deben, por lo tanto, ser discutidas antes de pensar el operativo en términos operacionales.

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