Segundo Webinar: Infraestructura, condiciones y desafíos de las oficinas de estadística

Con pandemia recrudeciendo la posibilidad de llevar a cabo los censos de población en América Latina, los esfuerzos llevados a cabo por los INEs de la región para organizar la Ronda 2020 se han visto afectados en todas sus dimensiones.

Bajo este contexto organizamos la segunda serie de Webinars sobre Censos y Encuestas No Presenciales. Esta vez tendremos invitados desde el INE de España, del INE de Uruguay y de la FGV de Brasil.

Los invitamos a unirse al webinar via Zoom.
Cuándo: 13 jul 2020 12:00 PM Hora del este (EE. UU. y Canadá)
Tema: Censos y encuestas no presenciales en América Latina – Serie 2: Infraestructura, Condiciones y Desafíos de las Oficinas de Estadística

Inscríbase en la fecha y horario que más le convengan:
https://psu.zoom.us/webinar/register/WN_RX5yis3CTr69qlfpEkEfGA

O un sistema de sala H.323/SIP:
H.323:
162.255.37.11 (US West)
162.255.36.11 (US East)
221.122.88.195 (China)
115.114.131.7 (India Mumbai)
115.114.115.7 (India Hyderabad)
213.19.144.110 (EMEA)
103.122.166.55 (Australia)
209.9.211.110 (Hong Kong SAR)
64.211.144.160 (Brazil)
69.174.57.160 (Canada)
207.226.132.110 (Japan)
ID de la reunión: 932 6646 0785
SIP: 93266460785@zoomcrc.com

Luego de la inscripción, recibirá un correo electrónico de confirmación con información para unirse al seminario web.

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Oradores

Gabriela Lottta (Profesora e investigadora en Administración Pública y Gobierno @Fundação Getulio Vargas (FGV))
Doctora en Ciencias Políticas por la USP, maestría y licenciada en administración pública por la FGV. Coordinadora del Centro de Estudios de Burocracia (NEB). Profesor de la Escuela Nacional de Administración Pública, ENAP. Trabajó con asesoramiento, investigación y capacitación para varios gobiernos y organizaciones no gubernamentales.

Federico Segui (Sub-Director General @INE Uruguay)
Analista Programador con postgrados en Sistemas de Información (Universidad de Oxford), Gestión de la Calidad y Análisis de Datos Empresariales. Actualmente es Consultor internacional del BID, Banco Mundial, ONU, OECD. Especialista en uso de registros administrativos con fines estadísticos, calidad de las estadísticas y anonimización de microdatos. Experto en sistemas de ETL, Data Warehouse, Business Analytics y GSBPM. Autor de diversos papers en todos estos temas.

Antonio Argüeso Jiménez (Subdirector General de Estadísticas Sociodemográficas @INE de España)
Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Ingresó en el INE mediante oposiciones al Cuerpo Superior de Estadísticos del Estado en 1995. Desde 2009 ocupa la posición actual. Fue el coordinador de los Censos de Población en España en 2011 y coordina el futuro censo de 2021. Es miembro del grupo de Directores de Estadísticas Sociales en Eurostat (oficina estadística de la Unión Europea). Este grupo coordina las estadísticas demográficas y sociales de Europa.

El impacto del COVID-19 en la ronda censal de América Latina y el Caribe

Frente a la expansión de la pandemia del coronavirus en nuestra región, y las medidas de confinamiento social implementadas por algunos gobiernos para intentar reducir la velocidad del contagio, la actividad de las instituciones públicas, empresas y otras organizaciones se ha visto sensiblemente mermada. La población, por otra parte, comienza gradualmente a sentir las dramáticas consecuencias de estas medidas en su economía doméstica, la producción no remunerada y del cuidado, su bienestar físico, salud mental y familiar.  

En este contexto de alta incertidumbre y uso intensivo de los recursos públicos para paliar el embate del coronavirus, nos preguntamos qué sucederá con la ronda de censos de la región. Esta pregunta surge naturalmente entre los integrantes del OLAC, dada nuestra inclinación e interés por el desarrollo de las operaciones estadísticas, en general, y de los censos de población y vivienda, en particular. Al plantearnos esta preocupación, somos conscientes de que hay otros frentes mucho más acuciantes que atender en este momento. Ello no invalida, no obstante, la posibilidad de examinar, repensar y discutir cuál será la suerte de los censos de la región en el corto y mediano plazo. Su rol central dentro del sistema estadístico nacional y el monto de recursos implicados para su implementación, son una justificación suficiente. Sigue leyendo

10 razones para suspender el Censo de Población del 2020

Byron Villacís*

 

El INEC de Ecuador tiene pensado ejecutar el Censo de Población y Vivienda en Noviembre del 2020. A pesar de sugerencias de actualizar la metodología, decidió realizar el censo de hecho, lo que implica levantar la mayoría de la información en un solo día, paralizando al país y concentrando el riesgo. Este proceso implica la concatenación de cientos de tareas complejas que requieren altísimo nivel de coordinación, transparencia y sobriedad en el gasto. Aquí desgloso 10 razones por las que considero que, bajo la coyuntura actual, el operativo se debe suspender.

  1. Porque, debido a la pandemia del COVID-19, los procesos de planificación serán trastocados severamente, haciendo que los preparativos logísticos no alcance al día 0.
  2. Porque la metodología que escogió el INEC, a pesar de haberle sugerido cambiar a una que disperse el riesgo en varias fechas, concentra la tensión del censo en un solo día; haciendo que los cronogramas sean muy difíciles de cumplir bajo el escenario actual de incertidumbre.
  3. Porque la pandemia del COVID-19 podría modificar la estructura y distribución de viviendas en el país. No solo durante la pandemia, sino además, muchos hogares podrían cambiar de composición de acuerdo a la dinámica relacionada a los adultos mayores después de la pandemia, lo que pone en tela de duda la validez de la actualización cartográfica ya realizada.
  4. Porque la pandemia del COVID-19 podría modificar la estructura de mortalidad por edades, haciendo que existan mayores diferencias entre los resultados de la actualización cartográfica, proyecciones y los supuestos del censo.
  5. Porque el presupuesto a utilizarse en el censo debe ser reubicado a la cartera de salud debido a la emergencia de la pandemia.
  6. Porque la pandemia modificará la estructura económica del país, lo que obliga a tener datos que reflejen esa modificación. Hacer un censo en plena pandemia no generará resultados que permitan entender qué pasó con las estructuras después del pico del fenómeno.
  7. Porque continuar con los procedimientos bajo las fechas estipuladas implicaría que apenas se terminen las restricciones de movilidad, los equipos de campo regresen a trabajar. Sin embargo, esto no significa que los equipos estén libres de riesgo de contagio, mas bien los expondría aún más. Cabe recordar que el día del censo y, bajo la metodología que insiste mantener el INEC, se deberían utilizar cientos de miles de estudiantes muchos de ellos menores de edad. ¿Los padres estarán dispuestos a autorizar a sus hijos a trabajar en un escenario como el actual?
  8. Porque el momento que uno de los cientos de miles de integrantes de los equipos operativos sea contagiado tendrán que detener –por precaución– el trabajo de cantidades significativas de personas pertenecientes a su respectivo equipo, demorando los procesos administrativos severamente.
  9. Porque la calidad de las respuestas de ciertas preguntas requieren mejor interacción entre los empadronadores y las condiciones físicas de la vivienda de los censados. En las condiciones actuales de pandemia esa constatación será más dificultosa, haciendo que la calidad de las respuestas disminuya (Por ejemplo para que la calidad de ciertas preguntas aumente el empadronador debe estar dentro de la vivienda. Bajo el escenario de una pandemia solo una proporción de hogares dejarán entrar a los empadronadores a la vivienda).
  10. Porque el éxito del censo depende en gran medida del apoyo de fuerzas de seguridad, militares y policiales. En una situación de pandemia estas fuerzas no van a estar 100% concentradas en el censo; o, en el mejor de los escenarios, estarán debilitadas después del ejercicio de defender a la población de la pandemia.

 

 

*Las opiniones aquí vertidas representan al autor y no necesariamente a la opinión de OLAC.

Censos en tiempos de pandemia

Por Byron Villacís

La llegada del COVID-19 amerita reacciones urgentes y coordinadas de los sistemas de salud pública locales y globales. Es una pandemia con alta capacidad de contagio y altos niveles de fatalidad en adultos mayores, entre otras cosas. Pone a prueba la capacidad que tienen nuestras sociedades de reaccionar, coordinar y enfrentar riesgos globales con fuerzas principalmente locales. Desafortunadamente, este advenimiento coincide con operativos esenciales para la construcción de sistemas de organización social, como son los censos de población y vivienda. En este texto, reflexiono sobre elementos de esta superposición, sobre todo, en el contexto de nuestra región latinoamericana.

En primer lugar sopesan las circunstancias políticas y económicas en las que se entrelazan la pandemia COVID-19 y la ronda censal 2020. Latinoamérica enfrenta el retorno de una tendencia conservadora que presenta como programa bandera la conocida fórmula de la austeridad, la reducción de la capacidad del Estado y la implícita delegación de estrategias de planificación a organismos multilaterales. Esta visión debilita los sistemas de salud pública, pone a prueba los sistemas pensionales y las capacidades estatales en general. Así mismo, no es sorpresa que los operativos censales sufran reducciones presupuestarias, tentativas de intervención o que sus capacidades administrativas sean mermadas por el ataque a los sistemas públicos. La segunda circunstancia regional es un contexto macroeconómico y geopolítico negativo. Los precios de los commodities cayeron categóricamente, las monedas regionales y los mercados financieros locales están debilitados y se han desmantelado sistemas de integración regional, como por ejemplo la UNASUR. Es decir, en general, la región recibe al COVID-19 y a la ronda censal en condiciones vulnerables reduciendo su capacidad de reacción.

A esto hay que agregar una condición regional estructural: la desigualdad en Latinoamérica marca condiciones de entrada que excluyen a gran parte de nuestra población al acceso a sistemas de salud y de educación. Independientemente de la forma en la que se quisiera atacar este problema, se requieren sistemas estadísticos eficaces. Si los censos de población en este contexto fallan, tendremos menos herramientas clave para poder enfrentar, no solo ésta pandemia, sino las consecuencias en las poblaciones ya excluidas por defecto. Es decir, tanto coyuntural como estructuralmente, la región recibe la coincidencia de la pandemia con la ronda de los censos en condiciones de vulnerabilidad y desventaja severas. Sigue leyendo

La medición de la inequidad y la pobreza en los censos de población y vivienda colombianos

por B. Piedad Urdinola

La reciente conmoción en los países latinoamericanos, reflejada en las sesiones de protestas civiles desde finales de 2019 y que continúa en 2020, está asociada al descontento de la franja de clase media que demanda más y mejores servicios públicos de calidad, sobre todo en las áreas de salud, transporte público (infraestructura), educación y pensiones. Muchos se sorprenden, pues el discurso desde mediados del siglo pasado fue la erradicación de la pobreza extrema y la reducción de la pobreza que, en América Latina, ha sido relativamente exitosa dentro de las economías emergentes. Sin embargo, estos logros, medidos por el indicador que prefiera el lector, no son suficientes para economías en vía de desarrollo que quieren dejar de serlo y de allí el inconformismo generalizado. En gran parte por la percepción, no errada, de vastas brechas de inequidad en la región.

La inequidad en América Latina es alta y persistente. Un indicador universal y ampliamente utilizado es el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad entre los ingresos en una sociedad. Según este indicador, Latinoamérica es el campeón mundial de la inequidad en las últimas tres décadas y a pesar de la reducción del índice desde 1990, en casi todos los países de la región. Pero el coeficiente de Gini, similar a lo que sucede con otras varias medidas de pobreza e inequidad, es deficiente; pues tradicionalmente sólo mide la diferencia a partir de los ingresos, cuando la pobreza es una medida mucho más compleja. De hecho, los economistas llevan debatiendo más de un siglo cómo medirla, sin llegar todavía a un consenso universal. Lo que sí está claro es que debe incluir otras medidas que van más allá del ingreso, como acumulación del capital físico, p.ej. activos, y capital humano, como salud y educación, y la relación ingresos-gastos, entre otros.

Por ello surge la idea de tener índices de calidad de vida o indicadores multidimensionales de pobreza. Colombia fue uno de los países pioneros en la región en gestar este tipo de mediciones, incluyendo un conjunto de preguntas en el Censo Nacional de Población y Vivienda-1993 (CNPV-1993) y produciendo en ese entonces, el Índice de Calidad de Vida (ICV) e institucionalizando la Encuesta de Calidad de Vida para el país, que se aplica a hogares rurales y urbanos. En casi tres décadas, como es de esperarse, la literatura al respecto ha avanzado lo suficiente para contar hoy día con diferentes metodologías que permiten la medición multidimensional de la pobreza y a partir de ella otras  medidas de inequidad, que incluye variables que van desde la tenencia de la tierra en zonas rurales, pasando por asistencia escolar de menores, analfabetismo, tenencia de activos, acceso a servicios de salud o tecnologías recientes, en las diferentes medidas que existen en el mundo y que varía a través de  los  países, dependiendo de  las necesidades y recursos disponibles para implementar esta herramienta.

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¿Cómo asegurar en el Salvador un censo para todos, con innovación ciudadana y con calidad?

Por Javier Carranza Tresoldi, GeoCensos

La decisión de realizar el censo de población y vivienda para El Salvador aun no se ha formalizado por parte de la actual administración, aunque se perfila como un secreto a voces. Si bien no se cuenta con una fecha oficial ni metodología definida para el inminente operativo, amplios sectores del país reclaman su pronta realización, recordando que el último se realizó hace 12 años[1]. Aunque sólo se cuenta con algunas señales difusas, desde el gobierno tampoco se niega la realización de este importante proyecto nacional. Sigue leyendo

Brasil debate a pleno su censo de población

por Nicolás Sacco, OLAC

Durante las últimas semanas se ha dado un intenso debate alrededor de los preparativos del próximo censo demográfico en Brasil, en principio a realizarse en el año 2020. Redes sociales, medios de prensa, listas de e-mail, publicaciones y otros canales de comunicación, han estado mostrando la diversidad de opiniones y perspectivas alrededor del operativo censal.

La discusión se centra por su financiamiento, en un contexto de cambio estructural de la economía brasilera, pero también por su contenido. Esta situación llevó al despido de directivos contrarios a los ajustes presupuestarios. En su lugar, Eduardo Rios-Neto, profesor emérito de la UFMG (1), asumirá el desafiante rol de Director de Investigación del IBGE.

No sólo se están evaluando las posibilidades de restringir el monto total de asignaciones sino que además la intención es modificar conceptos (acortar cuestionario en cierto tipo de preguntas, por ejemplo). Ambas objetivos no siempre van de la mano. La Asociación Brasilera de Estudios de Población (Abep) ha incorporado dentro de su página un sitio web exclusivo donde recopila la mayor parte de esos debates.

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Lições aprendidas para a garantia de um censo de qualidade

por Gabriel Borges

Um censo demográfico de qualidade requer, minimamente: cartografia e listagem de domicílios atualizadas; organização logística e operacional; clareza e consistência conceitual; boa capacitação; supervisão dos trabalhos de campo; estratégia de comunicação e sensibilização; qualificação dos recenseadores (UNSD, 2017; CEPAL, 2011; DANE, 2014).

O cumprimento desses requisitos depende, contudo, de questões estruturais do Instituto Nacional de Estatística (INE) que executa o censo e das condições oferecidas pelo poder público e sociedade que o apoiam.

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El Método de las Componentes Demográficas en la Proyección de la Población Colombiana a partir del Censo 1993

Por: Juan de Jesús Sandoval

Como ejercicio del curso de Aplicaciones de Análisis Demográficos (AAD), del Doctorado en Demografía en el CEDEPLAR/UFMG, Brasil, presento aquí una breve descripción de los resultados de proyecciones de población para Colombia, aprovechando que en los próximos meses deben salir los resultados del Censo de la República de Colombia, el cual se efectuó 13 años después del último realizado en 2005.

El objetivo de este documento es presentar una descripción de la población en 2018, para poder compararla con los próximos resultados del Censo del mismo año y realizar las respectivas críticas. Es de aclarar que la población base utilizada fue el censo del 1993. Esta elección, se debió a las dificultades encontradas en el Censo de 2005. El reto fue entonces de cómo a partir de Censo de 1993 (proyectado a 1995), se pudieron obtener proyecciones demográficas para los próximos 30 años y compararlas con los resultados del próximo censo. Sigue leyendo

¿Es relevante incorporar la medición de la mortalidad en los censos de América Latina y el Caribe?

Bernardo L. Queiroz y Nicolás Sacco

CEDEPLAR y OLAC 

Dentro del combo de sugerencias de las Naciones Unidas para los censos de población, se encuentran aquellas propuestas que remiten a la inclusión de la dimensión de mortalidad, tanto infantil como también adulta. En resumidas cuentas, dos argumentos contrapuestos se utilizan en torno a la incorporación, o no, de su medición en las fuentes censales. Por un lado, los que señalan que únicamente deberían emplearse en aquellos países que cuentan con estadísticas vitales de dudosa calidad y/o de poca cobertura; por el otro, en cambio, los que sostienen que su introducción en los censos de población permitiría la ampliación del conocimiento acumulado sobre mortalidad que se deriva de las estadísticas vitales, independientemente de su cobertura y/o calidad, gracias a un mayor número de características socio-económicas relevadas en simultáneo y la amplia cobertura geográfica.

Centrándonos en la medición de la mortalidad para todas las edades en base a datos de registros vitales y censales, el objetivo de este post es ampliar los argumentos, tanto a favor como en contra, de estos puntos de vista, mostrar la experiencia reciente al respecto en América Latina y el Caribe para, por último, proponer recomendaciones en base al análisis realizado, con el foco puesto en la próxima ronda censal. Sigue leyendo